martes, 29 de mayo de 2012

Padre Nuestro

Padre nuestro

Casi al inicio de la historia de la humanidad, una vez asignados los roles que ¿debían? cumplir los varones y las mujeres en la familia, ellas se encargaron y se han encargado de los cuidados de los hijos como algo natural; tan natural les ha sido como el que los varones no contribuyan en algo en lo que también tienen responsabilidad. Como padres, la obligación hacia sus hijos se constriño a la manutención económica, pero no solo se trata de biberones, de la leche en polvo, de los pañales desechables que hay que pagar, se trata de asumir que si las mujeres amamantan, los varones no pierden las responsabilidades en torno a las actividades que provoca la decisión de tener hijos, y más allá de los asuntos de los infantes, también es responsable que cada uno cumpla con las obligaciones para consigo.

Lamentablemente las estructuras se destruyen por el tiempo y no por el reconocimiento de lo que es necesario cambiar. La co-responsabilidad la practican una minoría que pierde fuerza cuando se percibe la responsabilidad no como lo que es sino como una ayuda que el padre le proporciona a la madre: “es de mujeres el cuidado de los hijos, yo le ayudo”, consigna con la que se nos educa y se educa a las mujeres, hijas, hermanas, madres. Una historia que no ha cambiado.

¿Para qué se construyó el patriarcalismo y el machismo?

A través de los diferentes medios de comunicación se incrustaron pautas culturales, costumbres, tradiciones, discursos con los cuales los varones evadieron y siguen evadiendo la responsabilidad del cuidado de los hijos: el machismo les indica que no tienen por qué lavar pañales, no tienen por qué ir por sus hijos a la escuela; pretextos para no hacer lo que les corresponde.

Que las mujeres puedan optar por otras alternativas de realización depende de que los padres asuman las consecuencias de sus decisiones, y el compromiso que tienen para consigo, independientemente de si las mujeres se niegan al cambio.

Pero, ¿en qué estriba la responsabilidad del ser padre?

El panorama que está ante nuestros ojos no parece tan alentador para muchos jóvenes que se convierten en padres por un descuido al no usar condón. Algunos padres en un arrebato asumen su paternidad aunque no siempre con el reconocimiento de las consecuencias que cada decisión provoca, hay jóvenes “padres” que asumen su filiación con el infante, otros simplemente evaden su responsabilidad dejando los cuidados, la educación y la formación de su primer hijo o hija o de los que decidan tener en manos de las futuras madres que abandonan la secundaria. Por eso, habiendo varones que evaden su paternidad se promovió en Costa Rica, por ejemplo, la Ley de Paternidad Responsable en el 2001; en México también ha sido un tema discutido, aunque muy poco.

La paternidad responsable se ha entendido como la limitación o no de la natalidad (planeación familiar), al reconocimiento de filiación, a la manutención de su descendencia hasta los 18 años. La figura del padre nuestro que se construyó desde hace cientos de años, ¿cambiará? Estos tiempos demandan la transmisión de valores que permitan a las sociedades resolver sus conflictos internos-externos, familiares, entre géneros para vivir sin violencia. Si pudiéramos comprender la paternidad de maneras diferentes, responsables: 1) Como aquella que respeta las decisiones de sus hijas e hijos porque que está seguro, el padre, que podrán tomar decisiones al tener en sus manos el conocimiento, los conocimientos, de manera libre, sin censura; 2) la transmisión de valores que eviten la violencia en contra de las mujeres, que las liberen de las prisiones que se construyeron a su alrededor; 3) también podría entenderse como aquella que reconoce las capacidades, los talentos, la fuerza de sus hijas; 4) como la que enseña que la masturbación no es un pecado, que reconoce y respeta la diversidad.

Después de estas líneas las preguntas son, ¿alguna vez las mujeres nos daremos la oportunidad de cambiar nuestra forma de pensar y de actuar?, ¿alguna vez nos atreveremos a ser libres?

Norma Páez

npaezgalicia@yahoo.com.mx

29 de mayo del 2012

miércoles, 16 de mayo de 2012

LO ESCATOLÓGICO DEL CINE DE LARS VON TRIER

Lo escatológico del cine de Lars von Trier


Esa pretendida castidad conocida como Dogma 95,movimiento fílmico que Lars von Trier y Thomas Vinterberg impulsaron hacia losaños 90, en Dinamarca, se expresa en Idioterne.Para aquellos acostumbrados a las películas con efectos especiales, donde eluso de los nuevos recursos tecnológicos aumenta el atractivo de muchas querecientemente se han estrenado, Losidiotas, no cumplirá con sus expectativas.
Esta película, Idioterne, en el idioma original, desde mi punto vista, provoca lapregunta, ¿quiénes son los idiotas? Nosenfrenta a conceptos que se reproducen, se transmiten y no se cuestionan. ¿Quécreemos que son los idiotas? Lasreferencias con que se identifican a las personas con ciertas característicashan variado, pero al final, hasta nuestros días el tono y el acentodiscriminante sigue marcando la distancia entre los que se ven como los“normales” frente a los designados“retrasados”, convertidos en un estorbo; quedan en manos de una sociedad quedestruye justificándose, “es por el bienestar de todos”. Von Trier a través de Stoffernos recuerda un pasado terrible, los hombres y mujeres que nacían con “retraso”eran asesinados. He ahí lo escatológico de Lars von Trier. A través de esta películavimos la crítica hacia una sociedad discriminante, insensible a lo que piensa ysiente el otro. La primera provocación,la ausencia de efectos especiales, de música, de encuadres, del juego de lasluces, inhibe a algunos o muchos de los espectadores para ver una siguientepropuesta o los convierte en sus detractores.

¿Quiénes son losidiotas para Lars von Trier?

Stoffer, personaje central, ¿ego del Lars von Trier?, líderde la comuna de jóvenes provoca que un grupo de nueve personas finjan seridiotas; Karen inicia su participación provocadora con la frase “No me lo puedopermitir”, a ella la que miramos sola, dejándose guiar de la mano del líder sin podercomprender el por qué de ese dejarse ir. El director nos deja así con otra pregunta, por qué Stoffer eligió nosoltarle la mano a Karen, y la respuesta tendrá que reflexionarse. La historia de estos jóvenes que se fingenidiotas se narra en dos tiempos, en dos escenarios: la casa del tío de Stoffer,ubicada en una zona residencial; el otro, es un cuarto donde son interrogadospor los acontecimientos sucedidos mientras le hacían de idiotas.
La consigna para participar fue encontraral idiota de su interior, y la manerade lograrlo era hacerle de idiotas; para estos jóvenes serlo era babear,caminar encorvados, no hablar, tener movimientos incontrolables; algunos de suscríticos interpretan “el hacer el idiota” como la liberación de lo queconsideran ordinario, moral, olvidando el sentido común y las normas decomportamiento. No lo creo así.
¿Qué significaba encontrar al idiotainterior? Karen, contraparte de Sttofer, cuestionó la burla hacia el otro, apesar de ello, permaneciendo en el grupo manifestó en varias ocasiones que erala primera vez que era feliz, ¿qué tormento guardaba? Abrazados a ella lloraronpor el dolor que no alcanzaban a comprender, en sus brazos Karen flotaba en elagua, con los rostros a su lado de quienes la hicieron sentir diferente. Enotro momento mirando por la ventana, sin casi poder respirar, les preguntó,¿acaso no tengo derecho a ser feliz?
Otro indicio para descubrir a losidiotas, o para que encontraran a su idiota interior, Stoffer, frustado ante los resultados, lanzaotra provocación, “hacerle de idiotas en el mundo real”. Así, se inicia un juego para decidir quién leharía de idiota en sus casas, en sus oficinas; aunque Karen no participa en ladecisión, ella se propone para enseñarnos o confirmar quiénes eran los idiotasy para atestiguarlo eligió a la más fuerte: ¿Quiénes fueron los idiotas?,¿acaso fueron la pareja que quiso comprar la casa y que luego se arrepintió alsaber que cerca había un centro para personas “retrasadas”, o el vecino que a nombre del ayuntamiento llegó con Stoffer y le pidió que el grupo deidiotas se trasladaran a otra comunidad, o fueron los padres, las hermanas de Karen que permitieron que suesposo la golpeara?, ¿cada uno de los jóvenes, lo fue?, ¿Stoffer?
Lars von Trier no tiene la intención decambiar a su espectador y menos al mundo si no de ponerlo frente a un espejo, loobliga a que se mire, y si se identifica, entonces lo invita a pensar diferente,la decisión es de cada quién; lo obliga a la sociedad a ponerse en los zapatosdel otro, a preguntarse, quizá, ¿qué haría yo? En su totalidad es unaprovocación sin muchos recursos, lo criticable o lo admirable fue la supuesta “castidadfílmica”.
Norma Páez
npaezgalicia@yahoo.com.mx
15 de mayo del 2012

viernes, 20 de enero de 2012

1a. JORNADA CULTURAL SOBRE SEXUALIDAD Y GÉNERO: DESCUBRE TU CUERPO, ATRÉVETE.





El Instituto Interdisciplinario de Estudios Aplicados “Lou Andreas Salomé”, A.C., tiene el agrado de invitarles, a usted y a toda su familia a asistir a la “I Jornada Cultural sobre Sexualidad y Género: descubre tu cuerpo” que se ofrecerá este sábado 21 de enero a partir de las 11 de la mañana hasta las 20 horas. La cita será en la explanada del parque Lázaro Cárdenas, a un costado del Eje Central, entre Dr. Erazo y Dr. Claudio Bernard, Col. Doctores, Delegación Cuauhtémoc. Habrá charlas, talleres, cuentacuentos, representaciones teatrales y más. Las actividades serán realizadas por amigas y amigos, congregados con la intención de compartir otras maneras de mirar el cuerpo, otras formas de relacionarse entre personas, a través de sus propuestas aprenderemos a reconocer la importancia de la educación sexual. México, Distrito Federal.
Entérate de todas las actividades que ofrecemos en Balderas 44, interior 201, o al 55 10 00 28. Otro medio de contacto es http://iealouandreassalome.bligoo.com/
Gracias por su apoyo en la difusión
Sus amigos.

jueves, 15 de diciembre de 2011

El científico social y sus anteojeras

La censura entra, se instala, se impone en ámbitos en los que para algunos podría ser increíble, y sin embargo es; es la censura la ley contra el pensamiento libre, las anteojeras que limitan la visión del género humano, ponen cercos a la curiosidad, a la posibilidad de intercambiar y aprender del otro. Así se construye el científico social en un medio como la academia elitista, incubadora de ideas que homogenizan y limitan la creatividad, la crítica y autocrítica, la observación de su entorno, el respeto por su entorno desde una perspectiva de equidad y género. Del acto de preguntar y refutar a las muy conocidas y renombradas “vacas sagradas”, hombres y mujeres, o también llamados los elefantes blancos, se vuelve un riesgo ante la vulnerabilidad del empleo y de una lenta construcción de jóvenes incapacitados para defender sus derechos, como lo es la libertad de expresión, riesgo que aprovechan quienes tienen el poder, es decir, los que tienen los recursos.
La Academia no está lejos ni es ajena a las vicisitudes de las convulsiones provocadas por los distintos gobiernos en México y por la sociedad excluida de decisiones importantes para cada uno de los que componemos eso que llamamos República Mexicana; como comunidad se ha ido desmembrando, envejeciendo, impidiendo el enriquecimiento mediante el intercambio, la reflexión, la conversación plural y abierta, hoy está convertida en una esfera impenetrable.
Impenetrable no sólo para aquellos que se dedican a otras actividades, oficios y/o profesiones, también es impenetrable para un importante número de egresados de sus escuelas “formativas”: el nepotismo, el amiguismo, el elitismo, la corrupción, la discriminación, las anteojeras de la que adolecen muchos científicos, ha impedido la resolución de problemáticas que estamos viviendo. A pesar de que ha habido investigaciones sobre los obstáculos que he enlistado, los beneficios, el impacto de los resultados no se observan en el panorama que hemos construido.
Para la Academia, para los centros de investigación y docencia, “sus tareas aumentan ante el crecimiento demográfico y las condiciones socioeconómicas-políticas”, es un reto que se contrapone ante la reducción al presupuesto que se le entrega año con año, presupuesto que además es desangrado por acciones que no siempre benefician al otro, a la sociedad que paga para que exista y subsista. Responder con nuestros impuestos nos da el derecho a acceder al conocimiento que ha quedado en los recintos que resguardan los investigadores “como propio”,acción que hacen muy bien; desde una visión obtusa, ordenan y aplicancandados como los derechos de autor, con costos inaccesibles para muchos o solo accesibles para los cuates-investigadores, para las vacas sagradas; y para los otros que somos muchos, el acceso es engorrosamente burocrático o costoso desinhibiendo la intención de pensar, de conocer, de reflexionar. Los candados lejos de beneficiarles, impiden que las investigaciones y sus resultados sean conocidas por la mayoría. Las anteojeras junto con la censura contribuyen y fomentan la ignorancia.
El adelgazamiento de la Academia es resultado de la política aplicada de contratación y pago de salarios compactados y sin protección de ningún tipo, por el cierre y la falta de creación de plazas que respondan a las necesidades de la sociedad de la que forman parte los investigadores de las viejas y nuevas generaciones. La Academia ha sido golpeada por intereses políticos, económicos y sociales que poco se evidencian ante una sociedad desinteresada por su Historia, no la oficial, sino la que construimos todos los días, en el pasado, en el presente y para el futuro. Ante lo que vivimos se hace necesario reflexionar sobre la tarea del científico, que si nos detenemos un poco, es prevenir, advertir mediante el ejercicio de la comunicación de los resultados de la labor que los caracteriza y les da nombre de intelectuales-científicos. La Historia no es una esfera de cristal o un oráculo, es la experiencia que nos puede guiar ante una agenda que se forma a raíz de las necesidades y problemáticas de cada rincón de nuestra casa-México.
Los retos para la Academia en pleno inicio del siglo XXI tienen que ver con los cambios a los que no podemos estar ajenos, como antropólogos, historiadores, lingüistas, arqueólogos, matemáticos, físicos, biólogos, etcétera. Las preocupaciones sobre lo que nos toca hacer y que alguna vez señalaron los científicos sociales que se formaban o enseñaban en la década de los sesenta están vigentes, ¿qué aspectos de la realidad debemos pensar?, ¿qué y cómo enseñar? La Academia no es el saco que hace al monje ni al intelectual-“investigador-profesor”, no hace a la monja ni a la intelectual “investigadora-profesora”; la Academia, sus órganos, fueron creados para la investigación, docencia y divulgación del conocimiento.
¿Qué es y para qué existe Academia?, ¿qué se hace ahí?, ¿quiénes la forman, cuánto ganan, qué proyectos de investigación se siguen y se han propuesto?, ¿cuánto se gasta?, ¿cuáles son los resultados y a quiénes se benefician?, ¿qué tipo de científicos sociales se están formando?,etcétera. Éstas y otras preguntas son a las que cada persona está obligada a responder para conocer en qué se gastan nuestros impuestos. Cuando se reconozca o se conozca la Academia, entonces se obtendrá la fuerza para renovar y fortalecer un organismo necesario en vías de desaparecer, así de zarpazo.

Norma Páez
npaezgalicia@yahoo.com.mx
14 Dic. 2011

domingo, 11 de septiembre de 2011

Los enredijos de un país sin ciudadanos

Héroes muertos,
muertos sin revolución
son todo lo que nos quedó

En las noches se escuchan las sirenas, las ambulancias, las patrullas van y vienen, ¿de dónde, a dónde?, recorren las calles con ese lúgubre sonido que advierte su presencia… ¿o augura un temible sino por una adictiva autodestrucción en un mundo sin paz? Las y los jóvenes pasan desapercibidos. Han desaparecido. Cuando desaparecen los hijos, los padres son los únicos que los buscan. Los paneles del Metro de casi todas las líneas están tapizados de nombres que dejan una amarga incertidumbre. Una semana están pegadas las fotos esperando que alguien pueda decir: “yo lo vi”. El teléfono no suena, no se escucha el ring ring, los demás estamos muy ocupados escribiendo para el Premio Nobel de la Paz o estamos trabajando para un sistema que ya no funciona. Sin preguntarnos nada dejamos que el sistema como carcacha oxidada ruede hediendo a podrido; al sistema lo pudrió la corrupción, los años pasaron y ¿cambiamos? La corrupción sigue incrustada en nuestros cuerpos, en la sangre, en nuestra Historia. Ahora, ¿qué es o qué entendemos por esa palabra que a diario padecemos y reproducimos?, ¿cómo se reproduce?, ¿quién y quiénes la reproducimos? Decimos: “Nos vemos obligados a entrar al sistema de corrupción”, a ese tejido de corruptelas, de compadrazgos de pulque, tequila y champagne… las justificaciones son innumerables, siempre hay inventiva y necesidades para crearlas. Las necesidades, nuestras necesidades ¿justifican que nos corrompamos? Si no le entras, entonces no te entregan lo que es tuyo-nuestro, sólo hay color azul, verde, rojo, amarillo; sólo hay educación que te enseña a obedecer o mandar con un poder que pisotea y discrimina.

Lugares comunes

Gobierno, sociedad, religión, academia: para el cambio que se busca no sólo se comienza haciendo evidente un problema cuando éste ya es palpable. La marcha del 6 de abril encabezada por Javier Sicilia dio indicio de que algo iba a pasar, el camino es largo y las llamas comienzan a quemar muy cerquita los pocos árboles que quedan en la ciudad de México. La violencia que nace, que construimos, que dejamos que se nos incruste y que no dejamos que se nos salga, mata. Como ciudadanos evadimos la pregunta de hasta qué punto somos responsables de lo que está sucediendo. Nosotros al establecer un pacto con aquellos que nos “representarían y que administrarían los ingresos obtenidos de nuestros impuestos para luego distribuirlos en forma de educación, salud, vivienda, equidad, etcétera”, depositamos en sus manos nuestra confianza y abusaron; se crearon reglas, leyes, mecanismos que debían cumplir, lo cual no han hecho a nuestro favor. Los ciudadanos tenemos que estar pendientes cuando las reglas no son aplicables para el contexto en el que nos desenvolvemos como individuos y colectivos, reglas que hablan de nuestras relaciones, de cómo nos relacionamos sin llegar a la violencia.
Nos hace falta hablar de aquello que consideramos cultura ciudadana, eso que pareciera que todos entendemos y que sólo unos cuantos la han definido según sus intereses. En México la “cultura ciudadana” ha sido la del mexicano que vota y no conoce quién lo representa y qué obligaciones tiene, en México la religión interioriza la salvación individual a través de la conversión “obligada”, porque si no te conviertes entonces tu familia se ve fracturada; tienes que tomar una decisión “comulgar con ellos aunque no creas o te alejan de ellos”. En México, después de más de cinco siglos de historia, la Historia no nos ha enseñando nada, porque la Historia ha sido secuestrada por la academia amordazada por los estímulos, la academia tiene un brillo que no merece y que se ha opacado con el tiempo -están envejecidos los engranajes-. Las pruebas son claras: tenemos un país analfabeto, en su mayoría sólo dominan un vocabulario de cien palabras y cada vez escuchamos menos. Esa academia que mira los acontecimientos desde su caja de cristal no sirve para mucho.
Como país, como caminantes en la trayectoria de la vida tenemos que recuperar valores de respeto, solidaridad, amor y ese interés por lo que nos rodea, tenemos que educarnos sin desvincularnos de la política, de la toma de decisiones y transmitir las herramientas que nos permitan una nueva relación entre ciudadanos, entre el Estado y la sociedad, entre la tierra y el humano. Pero cómo hacerlo cuando no hay espacios para la expresión, el intercambio y la conversación, accesibles, con una perspectiva de género, abiertos y sin discriminación de ningún tipo; cómo hacerlo cuando perdimos nuestra capacidad de comunicarnos; cómo hacerlo cuando los recursos han sido despilfarrados por los funcionarios que viven de la política, cuando estamos endeudados y ahora con las crisis tenemos el riesgo de que nos cobren más pronto de lo que pensamos (Estados Unidos ha comenzado la carrera electoral y no pinta nada bien); cómo hacerlo cuando se destinan recursos para rituales absurdos que ya nada le dicen al mexicano, que ya no le dan identidad. Izar la bandera, para qué cuando la desconfianza ya se nos incrustó. ¡Traición, traicioneros!, traicioneros ellos, los políticos, los científicos-académicos, los artistas, los “ciudadanos y las ciudadanas” que no les mueve nada; el miedo, la pereza y la mezquindad son las características que identifican a este país que va a la deriva.

Mentes obtusas, oídos sordos, ojos ciegos, corazones mezquinos, manos vacías. Los niños no consumen cocaína, mariguana u otras drogas caras, estamos en crisis. Los niños consumen thinner y cemento, por barato, porque se consigue fácilmente y porque con eso el cuerpo les resiste para mal pasarla y vivir mucho menos. Mentes obtusas, oídos sordos, ojos ciegos, corazones mezquinos, manos vacías que nada les importa. México un país sin ciudadanos.

Norma Páez
npaezgalicia@yahoo.com.mx
11.09.2011

lunes, 25 de julio de 2011

Predicar a la capuchina. La oratoria sagrada capuchina en la España Moderna

El Instituto Interdisciplinario de Estudios Aplicados
“Lou Andreas Salomé”, A.C.

invita a la charla

Predicar a la capuchina.
La oratoria sagrada capuchina
en la España Moderna

a cargo de

la dra. Anel Hernández Sotelo

la cita es el martes 2 de agosto a las 17:00 horas

Entrada Libre/Cooperación voluntaria


Balderas 44, int. 201, col. Centro.
A una cuadra del metro Juárez, rumbo a la Alameda.
Página web: http://iealouandreassalome.bligoo.com/
Correo electrónico: iiea_louandreassalome@yahoo.com.mx
Teléfono: 55100028